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Fungicidas: cuidar el rinde de la soja con la mejor tecnología

29.11.2021

Fungicidas: cuidar el rinde de la soja con la mejor tecnología

Rolando Bidegain, especialista del área de Desarrollo de Mercado de Bayer, recuerda las buenas prácticas en la aplicación de fungicidas. Y destaca las virtudes de dos productos clave de la compañía: Cripton y Cripton XPRO.

No solo es importante que un producto resulte eficaz frente a una determinada enfermedad, sino que también es fundamental que se aplique como corresponde. Rolando Bidegain es ingeniero agrónomo e integra el área de Desarrollo de Mercado de Bayer. Desde ese lugar, conoce el tema a la perfección.

“La calidad de aplicación cuenta, y mucho -explica el técnico-.  En numerosas oportunidades se logra el objetivo en el estrato superior del cultivo, pero no pasa lo mismo abajo. Interesa sobremanera modificar esta realidad, ya que en más de una oportunidad las enfermedades que están en la porción inferior de la planta son las que se manifestarán en estratos superiores”.
Vale reconocer, por otro lado, que en la Argentina no se mide lo suficiente la calidad con que se aplican los fitosanitarios. Deberían emplearse más las tarjetas hidrosensibles. 

“Lo ideal es ponerlas en tres posiciones diferentes: plana, que es la que tiene mayores chances de capturar una gota; oblicua, que es un escenario un poco más complejo; y casi vertical a lo largo de la altura del cultivo, en el caso de alguna enfermedad del tallo”, dice Bidegain.

Y agrega que esas tres posiciones “darán una idea acerca de si se llega bien con el producto o no. Pero ese no es el primer problema que se debe enfrentar. Todo esto tiene que ver con la eficacia de control: antes que ninguna otra cosa es necesario saber si la gota llega a donde tiene que llegar”.

En ese camino juegan cuestiones como el tamaño de la gota, la presión utilizada y la cantidad de impactos, y son muy importantes las condiciones ambientales. 
Muchas veces se trabaja en un ambiente que no es el adecuado, con mayor temperatura y menor humedad relativa que las que serían deseables, lo que aumenta las chances de evaporación de la gota, incrementa la deriva y afecta la eficacia del tratamiento. 

“En el caso de nuestros productos, la formulación va a requerir siempre sumar un aceite específico y a la dosis adecuada, lo que ayudará a limitar la evaporación y favorecerá la penetración del producto en la hoja”, dice Bidegain. 

En soja, las principales aplicaciones van a estar destinadas a poner  límite a las enfermedades de fin de ciclo,  que se dan en una estructura de planta más alta, con más cobertura foliar y un canopeo parejo. Como se trata de manchas, generalmente se las verá en los estratos inferiores con mayor presión, y conforme sigan las condiciones predisponentes para su desarrollo podrían tomar toda la planta.

“El primer paso es caminar los lotes y tomar muestras representativas en cantidad suficiente, siempre priorizando el vástago principal. Urge determinar cuál es el patógeno presente y qué presión está generando, en referencia a la incidencia sobre el individuo y en algún caso a la severidad”, dijo Bidegain.

Respecto de esta oleaginosa, hay cierta correlación entre la presencia de dolencias de origen fúngico y la oportunidad de lluvias.

Si el ambiente es predisponente, habrá que contabilizar cuántos milímetros han caído a partir del periodo reproductivo. Existen modelos que en función de ese aporte de las precipitaciones indican el riesgo de que estas enfermedades se expresen con mayor intensidad.

“Si hay condiciones para que un patógeno pueda desarrollar un perjuicio sobre el cultivo, tenemos que actuar. Esto será más complejo en un año Niña como este, ya que por un lado habrá menor presión de las enfermedades y por el otro tendremos una planta con menor desarrollo y es probable que la porción afectada resulte más grande. El punto es que si la planta es más chica debemos cuidarla con mayor esmero, porque cada hoja es aún más valiosa”, explica el experto de Bayer.

En la Argentina, la cantidad de lotes tratados decrece de norte (70%) a sur (10%) del país productivo; el promedio se puede estimar en un 50%. La frecuencia de monitoreo se reduce en el mismo sentido. Importa y mucho donde se está haciendo la siembra y dentro de qué esquema. Por supuesto que el monocultivo exacerba la agresividad de estas manchas.

“Cuando se utiliza una mezcla de estrobirulinas y triazoles la respuesta puede estar en el orden del 10% del rendimiento promedio país si las condiciones son predisponentes. Lo importante es que con ese volumen extra se cubre el costo de aplicación más el del producto y se obtiene una rentabilidad interesante, en especial con los precios actuales. Y cuando más al norte vamos, más grande es la respuesta”, subraya el especialista.

Bayer tiene con qué enfrentar estas dolencias y alcanzar un objetivo como el descripto.